Transcripció de les “Crónicas leridanas” conservades al Servei d’Arxius i Llegats de l’IEI


Aquest mes us presentem la transcripció de dos documents del S.XIX del llegat Tarragó,  agrupats conjuntament sota el  títol de  Crónicas leridanas i conservats en el Servei d’Arxiu i Llegats de l’Institut d’Estudis Ilerdencs:

“El día 18 de febrero de 1850 tuvo lugar a corta distancia de la ciudad de Lérida un duelo a pistola entre dos sugetos, cómico el uno y empleado de  la Real Hacienda el otro, ambos residentes en aquella ciudad si bien no eran hijos de la misma. Lo que lo  motivó fue según dicen que uno de los combatientes había dado de bofetones al otro.

El caso es que verificado el reto y elegidos ya los padrinos se  salió la comitiva por la puerta del puente principal en dirección al sitio convenido para la lucha pero como los dos combatientes se cansaron antes de hora y no encontrasen por aquellos andurriales ningun ómnibus ni tartana que pudiese sacarles del apuro, embargaron el  mal rucio de un pobre chico que a la sazón pasaba por allí, conduciendo una carga de heno, y se acordó que ambos adversarios lo montasen.

De esta suerte pudieron llegar comodamente al lugar designado en donde aquellos echaron pié a tierra y se dispusieron para la escena que habían de representar. A poco rato, cada uno de los combatientes disparó cuatro tiros a su contrario, pero dió la casualidad de que no se atravesaron las balas porque los padrinos no las habian puesto, atendiendo a que habian quedado en que las pistolas se cargarían con pólvora i balas de lo mismo. Asi es que no hubo mas que truenos.

Los dos rivales, viendo desenlace tan singular, se dieron al punto por satisfechos ; pero no así los padrinos, quienes opinaron que para que las satisfacciones fuesen cumplidas debia terminar el sainete en la fonda, como así se verificó, celebrándose una magnífica comida.

Por aquel entonces era la época del Carnaval y con este motivo acontecio otro caso no menos chocante que el antedicho. Un militar bastante conocido en Lérida, especialmente por tener en su casa una  linda sobrina que entre muchas de las travesuras que verifica, cometió un dia la de fugarse de su tutela y reunirse con un querido suyo que la esperava en una villa no muy lejana i este militar, decimos, profirió en un baile público de máscaras ciertas palabras que no chocaron mucho á un oficial peluquero, bien que este por de pronto las dejo pasar desapercibidas.

Sin embargo una noche, alla sobre las  nueve o las diez cuando todos los habitantes se retiran a sus casas, estando dicho peluquero en el balcon de la suya vió atravesar por debajo de él al militar consabido, y le llamó diciendole que le aguardase pues tenía que hablarle algunos momentos y á este efecto bajaría á la calle. Creyendo el otro que intentaba cometer la fanfarronada de retarle,  y sospechando al parecer que no tenia motivos de echarle de valiente, se  propuso darle un pequeño susto. A este efecto le aguardó con suma tranquilidad y así que vió que  su contrario se dirigía hacia él no hizo mas que sacar de la faltriquera una enorme llave que le servía para entrar de noche en su casa y levantar el brazo apuntando en dirección  del peluquero pero este creyendo que era una verdadera pistola empezó a dar tales gritos de auxilio por creer que iban a matarle que acudieron pronto una multitud de gente de todas especies.

Por fortuna pronto se convencieron de la realidad y no pudieron menos de reirse de un temor tan infundado”.

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Filed under Difusió, El document del mes, Grup d'Arxivers de Lleida, Patrimoni

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